

Castril, como el resto de pueblos de la comarca de Huéscar, conserva una importante riqueza arqueológica que se encuentra a lo largo del valle del Río Castril, y que da cuenta de su antigüedad. En 1982 Castril fue declarado Conjunto Histórico Artístico en base a los destacables valores históricos, artísticos y paisajísticos que posee esta villa. Merece la pena pasear por las estrechas calles de la localidad, donde las calles Villa Alta y Villa Baja y el arco de acceso a las mismas nos regalan unas magníficas panorámicas de los restos del Castillo sobre la peña y del valle del río.
Castril fue lugar de industrias artesanas, ahora desaparecidas. La fabricación de cucharas y cucharones de palo, calderas de cobre, fabricación de esparteñas y útiles de esparto; la antigua tejera, donde se elaboraban tejas árabes y material de recubrimiento cerámico, los molinos harineros, la destilación del aguardiente, la confección de jarapas, son algunas muestras. Sin embargo, de todas las manufacturas, la más importante fue la fabricación del vidrio. Fue el principal punto de la actividad vidriera al sur de España desde el siglo XVI al XIX. En la actualidad se pueden admirar vidrios de Castril en el Museo Arqueológico de Granada y en otros museos europeos como el Victoria & Albert de Londres. Actualmente Castril es la sede de la fundación José Saramago.
Sobre la Peña de Castril, singular formación geológica que se asienta a la margen izquierda del río Castril, se encuentra el Cristo del Sagrado Corazón, está rodeado por los restos del antiguo castillo almohade del siglo XIII, un lugar con unas vistas magníficas del pueblo y el entorno. El Cristo fue destruido por un rayo en los años 60, aunque fue reconstruido.